lunes, 15 de octubre de 2007

Norah no cansa

Escucho el concierto de Norah Jones en Nueva Orleans una y otra vez ininterrumpidamente y no me cansa, cada día me suena diferente. Me relaja y me acompaña en las tareas de la casa o a la hora de escribir, me da buenas vibraciones…
Suena plenamente armónica con su piano y los tres acompañamientos de bajo, batería y guitarra. Ninguno de los cuatro está por encima del otro, ni siquiera su voz, que parece un instrumento más entre los demás midiendo a la perfección la lógica de las partituras. Su toque personal dulce y suave no transciende la interpretación de cada músico que tiene su particular protagonismo. Hay canciones que emocionan especialmente como “Come away with me”, “Feeling the same way” o “I’ve got to see you again” por no hablar de la tierna “Lonestar” con unos coros impresionantes… Aunque realmente todas las canciones merecen la pena.
Tocan una especie de jazz contenido que parece improvisado pero que no lo está, mezclado con la poderosa herencia del blues... Entre todos consiguen interpretar el misterio de la música, que siendo estricta lógica no lo es. La prueba es que no suena mecánico, ni repetitivo, ni forzado, simplemente suena como puro arte…