jueves, 15 de noviembre de 2007

Ya sé quién señaliza

Tengo la mañana libre y, haciendo acopio de grandes dosis de moral y disposición, decido aprovecharla para pasar la apasionante Inspección Técnica de Vehículos, en este caso de mi querido “Huevito”. Averiguo cuál es la más cercana y salgo a primera hora, como digo, con gran presencia de ánimo. Voy por la carretera de Burgos -aparentemente- y veo que por ser hora punta hay al menos un kilómetro de coches atascados, entonces me desvío con gracilidad y acabo casi sin querer en Alcobendas. No pasa nada, yo voy hacia Sanse de los Reyes pero para evitar atascos me dejo caer en el barrio-zona-pueblo anterior. Sin embargo me encuentro atrapada entre rotondas y más rotondas que no hablan ni de Madrid ni de Burgos, no me queda otra que preguntar en una gasolinera, “-coja la A1 a Burgos en la siguiente rotonda”… Salgo a la rotonda y entonces leo R2 y M50 Burgos, nada de la A1, doy vueltas a la rotonda dubitativa, como en un tiovivo, con la poli en los talones para más Inri, mientras los coches de al lado me ven despotricar, siempre pueden pensar que estoy cantando con la música a tope, feliz de buena mañana… Decido seguir a otra rotonda, el letrero por fin indica A1 Burgos a la derecha, está mucho antes de llegar a la rotonda y para colmo cuando llegas no hay letreros en las salidas, “¿cuál de las dos salidas de la derecha es? ¿La polvorienta de camino de cabras o la que parece una carretera principal?”. Sigo dando vueltas a la rotonda pensativa. Me voy por la principal, Burgos no merece una carretera de cabras, salgo efectivamente a la principal, y de repente el primer cartel que encuentro es “bienvenido a Alcobendas”… No me lo puedo creer, tengo ganas de llorar, “- ¿por qué el destino me condena a no salir de Alcobendas?, ¿dónde está Burgos?, ¿por qué me abandonan los letreros en la rotonda? ¿qué he hecho yo para merecer esto?” Seguro que es una maniobra de los de Ikea Alcobendas para que no te marches sin comprar… Casi hipando vuelvo a las rotondas de Alcobendas, me consuela saber que si tuviera GPS daría igual porque el alcalde topo se encarga continuamente de desactualizarlo, así que por arte de birlibirloque, yendo astutamente a un supermercado conocido, me encuentro con la opción de A1 Burgos. Por fin salgo de la pesadilla de Alcobendas, para mi a partir de ahora es el lugar sin nombre… Cojo la maldita A1 dirección Burgos hacia Sanse para coger la salida de la ITV. Paso Sanse, pero la salida no aparece, acabaré comiendo morcillas y visitando la catedral, encima me detendrán por tener la ITV sin pasar, y nunca saldré de Burgos… Cojo la salida y debo ir de frente y a la izquierda, creo ver el letrero pero es muy pequeño, me acerco, el giro es de noventa grados, es decir, -“¿no lo ve bien? ¿Se acerca? ¿Lo ve? YA! GIRE”, tengo un coche pegado detrás que no me deja entrar, me paso la salida, tengo ganas de llorar. Para colmo me obligan a seguir recto largo rato con continuas señales de sentido obligatorio, sinónimo de “se siente” “se siente” “haber reaccionado hija”. Voy por la A1, 223 km. Burgos, quiero cambiar de sentido pero no hay opción, todo indica sentido obligatorio. Sigo unos kilometritos, ya llevo gastado casi medio depósito, flechita blanca con fondo azul…”tuvo su oportunidad” “y la desperdició, se siente, se siente” “no tiene reflejos pues se siente”… Anonadada sigo hacia Burgos, ahora empiezo a hacerme seriamente a la idea de desayunar morcillas y visitar la catedral, que llevo años en Madrid y aún no me he dignado a ir para allá… 219 km. Burgos. Desesperada me meto por la vía de servicio, otro kilometrito más, por fin la dichosa opción de cambio de sentido a la derecha, después a la izquierda, rotonda, señal de Madrid detrás de usted –increíble-. Está claro un psicópata ha diseñado esto, probablemente el personaje principal de las novelas de Eduardo Mendoza, se ha vuelto a escapar del manicomio, lo ha contratado la Comunidad de Madrid. Por fin A1 dirección Madrid, de regreso consigo entrar en la salida atravesada y pasar la inspección del coche que ya está quemado. Mi único consuelo es pensar que los madrileños se pierden continuamente. La vuelta a casa me la ahorro, conseguí volver que es lo importante, estoy en casa, estoy a salvo…