martes, 8 de abril de 2008

Escribir

Escribir, para que "el sueño de la razón no produzca monstruos" o ninguna ilusión. Si la palabra atempera la realidad del juicio y el corazón, o la enturbia en su propia expresión, igualmente, escribir para alejar la sugestión. Una vía más de creación de algo bueno o de nada mejor. Escribir, para huir de la irreflexión. Escribir, escribir, nunca es una elección.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Aeronave

Cortan sus espadas los vapores de algodón,
fragilidad humana suspendida en el fragor,
eleva la conciencia al mirar en derredor,
todo relativo, todo menor...

Poema de Victoria

Tus ojos como el sol te hace llorar
y la luna te hace brillar.
Como las estrellas tu pelo
es como el oro fino...

viernes, 14 de marzo de 2008

No son sólo coca colas

La profesión de auxiliar de vuelo permite desarrollar múltiples facetas personales y laborales. El aporte de las experiencias a bordo activa tus particulares recursos vitales, continuamente hay que enfrentarse a acontecimientos insospechados e insospechables. En algunas ocasiones muy duros y en otras verdaderamente entrañables. Habitualmente todo ocurre sin pausas en un espacio de tiempo controlado y medido que no obstante puede variar súbitamente hacia el mayor de los desórdenes y desconciertos. Es entonces cuando la tripulación reaparece para componer la nueva situación.
Hace unos días el vuelo iba perfecto, tal como está estipulado, en un pequeño intervalo decidimos tomarnos un respiro y sentarnos a cenar. Cogí mi bandeja y la puse en mis rodillas, al sentarme suspiré profundamente de cansancio y alivio. Interrumpió mi ostensible suspiro un ruido seco y muy duro, automáticamente miré al suelo; a mis pies tenía a un señor con los ojos en blanco y la boca abierta. De la impresión lancé bruscamente la bandeja sobre la encimera, mientras mi compañera pedía auxilio por el interfono, estaba tan impactada que, temblando, empecé la reanimación sin ningún tipo de preámbulo. El pasajero de la última fila se abalanzó para apartarme, dijo que le ayudara a girar aquel cuerpo inerme, le abofeteó y le levantó las piernas, como si lo hiciera todos los días. Era enfermero de un relevante hospital. Al cabo de un eterno minuto el hombre recobró la conciencia mientras llegaba el resto de la tripulación con un médico. Se trataba de una deshidratación, tan común como las subidas o bajadas de tensión serias, en cambio los infartos como es lógico suelen ocurrir en un porcentaje mucho más bajo. Rellenamos la documentación y los agradecimientos pertinentes sin que nos quedaran tiempo ni ganas de cenar.
En otra ocasión viví una anécdota bonita y conmovedora, traer a una pareja de vuelta de Moscú con dos mellizos adoptados, un niño y una niña. Me contaron al detalle el interminable proceso de adopción, era emocionante ver la cara de ilusión de los padres que no cabían en sí de satisfacción, lo particular del caso es que ambos bebés tenían síndrome de down, les felicité entonando un “enhorabuena” con un fino hilo de voz y acto seguido me marché a la zona trasera a beberme un par de vasos de agua…
Otra vez embarcamos a un deportado no peligroso. Subió el primero a bordo y le acomodamos a mitad de avión. Me dirigí a mi zona en la parte trasera e inesperadamente mi compañera empezó a gritar y a pedir un médico sumamente alterada, así que llamé delante solicitándolo. Corrí a ver qué pasaba. El individuo se había autolesionado en ambos brazos con una cuchilla de afeitar mientras gritaba en pleno llanto que no pensaba marcharse sin su familia. Entre todos le llevamos hasta la salida donde le vendaron los brazos mientras pataleaba tirado en el suelo, le tapamos con varias mantas ante la mirada acostumbrada de la policía nacional…
Así podría seguir en un sinfín de acontecimientos vividos entre los propios y ajenos que muestran la intensidad que inexorablemente presenta nuestra existencia…

viernes, 7 de marzo de 2008

El amor nos eleva

“El amor nos eleva a nuestros orígenes donde vuelan las águilas libres sobre las cumbres” Will Jennings, (interpretada por J. Cocker)
Nos invita a mostrar la verdad de nuestro ser en su apogeo. Nos empuja a conceder sentimientos que tanto nos cuestan mostrar. Alimenta nuestras singulares facetas anquilosadas por el discurrir azaroso de la vida. Nos reconcilia con todo y con todos para situarnos en las coordenadas del espacio y del tiempo entretanto nuestro paso firme despeja un camino para los demás. Nos devuelve a la vida y a la infancia, resurgidas por los súbitos anhelos de avezarse a sentir, explorar, conceder y recibir. Nos muestra la belleza de la gratuidad como dádiva fácil de aceptar. Fluye inesperadamente inundando nuestros miedos más profundos para que, anegados, ya no puedan volver a surgir. Concilia nuestras carencias con nuestras querencias, íntimas verdades, propiciando que volvamos a acomodarnos en nuestro propio ser. Repone sensibilidades que nos habían usurpado en leves descuidos, de las que no teníamos conciencia de no ser por restitutorias muestras de cariño. Nos oprime con fuerza hasta doblegar nuestra actitud cerrera de autocomplacencia para descubrir una exclusiva perla que se manifiesta con absoluta suntuosidad.

martes, 4 de marzo de 2008

El balsero. Dedicado a mis compañeros de trabajo

Denominamos "balsero" a la persona que vive en una ciudad y tiene la base de trabajo en otra.
El balsero es un ave en vías de extinción que planea con gratuidad por los cielos íberos de manera inconstante y sorpresiva. Su plumaje es del tipo "plumiescarpiano", siempre preparado ante cualquier contratiempo o avatar inverosímil. Estos hechos pueden provocarle sudoraciones, taquicardias varias, bajones de tensión o subidas de adrenalina. Su capacidad de adaptación y maniobra se va puliendo con el tiempo y del mismo modo es el tiempo el que progresivamente va puliendo su reconocida moral de alcoyano. El balsero siempre es muy bien atendido pero nunca es profundamente bienvenido, también depende de la categoría o especie a la que pertenezca. Está el balsero prudente que deambula haciendo tiempo y que adquiere con gracejo el don de la ubicuidad. Está el balsero semiconsciente que nunca tiene problemas y que presenta un nivel de mansedumbre y adaptabilidad extremo. Por último está el balsero temerario que emula al halcón maltés en su destreza y en ocasiones en sus dotes de rapiña. El balsero del primer tipo en sus inicios solía tener sueños con asiduidad alusivos a su situación de no llegar a poner el huevo en ningún lugar. Por el contrario el balsero del segundo tipo jamás ha pensado en las peligrosidades de sus desplazamientos ni de día, ni de noche, viviendo sin desvelos. El del tercer tipo sí ha llegado a tener pesadillas ya que es la única vía en la que toma conciencia de los contratiempos serios sufridos debido a sus vuelos rasantes o improvisados. La esperanza de vida balsera es de unos siete años, sin embargo, se dan casos de aves que sobreviven a los diez o quince. El plumaje "plumiescarpiano" se va tornando acartonado, se aja poco a poco para reflejar que los desconocimientos de los intríngulis iniciales han evolucionado en un verdadero arte. Es maravilloso el temple del balsero añejo, la pose, la presencia y su resuelta desenvoltura bajo la cúpula celeste.

Acoso Moral, basado en la obra de M.F. Hirigoyen


Sobre cómo ponerse en la piel de las personas, mujeres, o bien hombres, o peor aún niños,  que han sufrido acoso moral o maltrato psicológico.
“Has tomado conciencia de una realidad que es muy dura y que nunca hubieras sospechado, sobre todo de que estuviera tan cercana a ti, hasta tocar incluso tu ser más íntimo. Tu naturaleza te impide detectar que no todo el mundo es como tú y que hay gente infeliz –por razones ajenas a ellas o, lo que es increíble, voluntarias- que se dedica a desvirtuar la vida de los demás. Te espeluzna comprobar que la humillación y la infelicidad ajena les proporciona fuerza y les alimenta. Por más que has verificado estos hechos y has conseguido salir de estas relaciones destructivas precisamente por tu conciencia de ellas todavía hoy te haces cruces al respecto. De igual modo compruebas con dolor que nunca estarás del todo a salvo de estas historias pues las has vivido demasiado tiempo y te han calado de manera honda, hasta convertirte a ti también en ocasiones en un ser despreciable y destructivo. Pero a veces la vida se impone a la destrucción y aquí estás tú para vencer tanta negatividad. No sabes cómo te las vas a arreglar para tal objetivo pero sabes que vas a salir de ello, por tu propia obstinación en tal fin. De momento te encuentras con un pie fuera pues hay momentos de debilidad y recaída. Vuelven los sentimientos de frustración, falta de afecto, desconcentración y desorientación. Cualquier episodio que te recuerde los malos tratos periódicos o continuados que recibiste reactivan las crisis. Pero la conciencia y la consciencia actúan a tu favor y paso a paso te vas reponiendo y regenerando de tanta involución inmerecida. Cualquiera que no haya experimentado nunca este tipo de relaciones pensará que exageramos o que no estamos bien de la cabeza, porque tanto dolor absurdo realmente es impensable, de hecho ha llevado a muchos a la locura o a la autodestrucción. Otros por desgracia habrán comprobado que efectivamente hay seres circulando por nuestra sociedad de manera impune que no entienden la palabra compasión ni respeto hacia los demás. Estos seres tal vez han tenido una experiencia traumática de niños y se han vuelto totalmente insensibles al trato humano y totalmente irrecuperables en el plano afectivo, éste es un campo que atañe a los psiquiatras explorar. Las razones no las sabes pero tu única escapatoria ante ellos es rendirte, no emplear más energías en ellos, darles por imposibles y tratar de regenerarte tras darte millones de veces contra un auténtico muro de persona. No se trata de personas humanas, epíteto desafortunado a la par que cómico, sino de personas inhumanas, y no es paradoja, es una contradicción en sí misma que existe y destruye.
Como bien sabes ya tienes un pie fuera y esto te ayuda y te anima en tu lucha. Ahora entiendes miradas de envidia, miradas de frustración no canalizada, comentarios inoportunos e hirientes en personas cercanas y ajenas a tu círculo. Es una pena tener que bajar a ese nivel moral para comprender las miserias ajenas, pero más vale descender pronto y detectar todo ese universo del mal pues tu ingenuidad y felicidad desbordante causa envidias y ganas de vampirizar tus alegrías. Por supuesto ahora los más cercanos a ti son seres incapaces de entrar en esa dinámica o que curiosamente la han padecido y casi superado como tú. A pesar de las ayudas de otros seres pacíficos y de la perspectiva que has tomado con los años, el sentimiento de culpa todavía te puede embargar. Tener que juzgar a una persona como dañina todavía te hace mal, pues te sientes culpable de etiquetarla de ese modo. Pero no te queda otra alternativa si quieres salir adelante en la vida.
Cuanto más tardes en detectar el mal, más tiempo estarás sometido y más débil te habrán dejado. La tristeza de reconocer estos hechos no nos la quitará nada ni nadie pero por desgracia es así. A esas personas es mejor dejarlas solas en su miseria, lo triste es que siempre tienen a alguien en quien proyectar su debilidad de manera despiadada y ese alguien con el tiempo se convierte en otro ser dañino, que daña al vampiro y de paso a los que están a su alrededor. Es como la manzana podrida que va contagiando a las sanas y si no se actúa a tiempo puede que sea demasiado tarde. En el fondo esas personas necesitarían ayuda y asistencia o, tal vez, realmente merecen lo que son.
Ahora te das cuenta de que tu personalidad es el perfil idóneo para atraer a los indeseables, vamos que eras carne de cañón. Siempre conformista, amable, alegre y arrollador. No todo el mundo soporta tanta felicidad y arrojo. Muchos agudizan sus debilidades al compararlas con tus virtudes. A veces llegan a halagar tus talentos, puede que lo hagan de corazón, pero eso les recuerda lo carentes que son ellos. Tú eres consciente de su doble sentimiento y se crea un vínculo de amor-odio que perseguirá siempre la relación, es algo que realmente es desagradable. Sería preferible una relación plana y sencilla de afecto pero, por lo que se ve, es del todo imposible. Trasladado a un ámbito social amplio ésta es la base de las guerras civiles, la semilla de mucha desolación”

domingo, 2 de marzo de 2008

Encuentros en mi tercera fase

Este último mes ha sido especial para mi porque un acontecimiento que en principio prometía ser un pequeño disgusto ha derivado en una especie de regalo. Un buen día me vi sola en urgencias con el pie vendado, sentada a la puerta de la consulta, sin nadie que me pudiera venir a buscar, porque todos mis amigos estaban trabajando. De repente sentí que dependía de la primera persona que pasara por mi lado y se ofreciera a bajarme las escaleras y a pedirme un taxi de vuelta a casa, a unos doscientos metros. Esa persona apareció al instante, para mayor curiosidad era un famoso que yo confundí con alguien del trabajo hasta que caí en la cuenta. Cuando estaba a punto de llegar el taxi, unas enfermeras que cambiaban el turno se ofrecieron para llevarme a casa, pero en ese momento apareció el taxi y ya era tarde. No sin dar una vuelta absurda por el barrio, llegué finalmente a casa donde se me cayó el mundo encima, me creía imprescindible, cómo lavaría la ropa, cómo comeríamos, cómo jugaría con la enana, cómo evitaríamos la invasión de las pelusas grises omnipresentes….
Actualmente vivimos con una estudiante en casa que ha manejado la situación aceptablemente bien desde un principio y que posteriormente se ha ido implicando bastante más.
Por fortuna, al rato, apareció una de mis mejores amigas con un par de muletas que dicho sea de paso le costó más de una hora conseguir, esa misma noche otra amiga se personó con una fiambrera con la cena para todas. Al día siguiente mi vecina me trajo parte de sus guisos y se puso a fregar toda la casa… Mi hija me traía el desayuno cada mañana y se me tiraba encima con grave peligro para mi pobre pie, al rato las dos se iban a estudiar y me quedaba sola en casa escuchando el silencio desconcertada, mirando al techo, hasta que progresivamente fui animándome a leer varios libros con la esperanza de que alguno me enganchara. Al tercer día tras empezar unos seis o siete por fortuna hubo un par que me atraparon. Me han dado mucho juego, lo mismo que una radio local muy graciosa con programas muy curiosos. Por las noches tenía fiebre porque aproveché la ocasión para pasar la gripe, era como el fantasma de la ópera mi apoyo moral estaba, pero no tenía ninguna presencia real en la vida activa diaria. Comprendí a mucha gente dependiente de por vida con desgracias mucho mayores que la mía y me sentí afortunada de estar pasando en realidad por una nimiedad, mi frustración y mal cuerpo inicial me forzaron a interpretarlo como una oportunidad de calmarme, de frenar mi frenético modo de vida, de pensar en mi, en mis prioridades y también en mis buenos amigos. Me llamaban cada noche, me prestaban dinero, me hacían la compra, me llevaban a la niña al colegio…
Cuando pasó la gripe me imbuí en mis libros y también en estudiar con mi hija por las tardes supervisando a distancia. Los eternos días de reposo me sirvieron para reflexionar y revisar mi pequeño papel en esta vida. Nos hemos deshumanizado arrastrados por un ritmo despiadado de trabajo, no nos paramos a apreciar las pequeñas cosas, ni las necesidades ajenas que a menudo son inmensas, que pasan por nuestro lado ante nuestra venda de vertiginosidad en los ojos anudada por nuestra autosuficiencia. La tercera semana, harta ya del reposo, empecé a deambular por la casa, y aquí estoy, sentada escribiendo, agradecida de estas vacaciones forzosas sintiendo el calor de los que me rodean más que nunca…