Mi amiga Esperanza tenía acordado por orden judicial que aquel jueves santo su ex pareja le devolvería a su hija a una hora determinada. Sin embargo esperó seis interminables horas hasta que decidió irse de vacaciones a casa de sus padres sin su hija. Averiguó por los compañeros de trabajo de su ex, que aquel día no había acudido a trabajar porque tenía el funeral de un hermanastro en el pueblo de Agudo.
Mi amiga denunció muy preocupada a la Benemérita de la capital el caso. Automáticamente derivaron la investigación a las fuerzas de seguridad colindantes al pueblo. En un corto espacio de tiempo se plantaron el tricornio y acudieron prestos a dar fe de aquel misterioso funeral. ¿Cómo era posible que se celebrara a aquella hora un funeral la tarde de procesiones cuando las iglesias ya estaban vacías sacando sus imágenes entre la gente? ¿Dónde estaba enterrado el hermanastro? ¿Realmente existía esa persona y había muerto?
Decidieron derivar el caso a la Policía Nacional que sin pérdida de tiempo acudió a la pedanía a intentar tomar nota del suceso. El superintendente se camufló entre los encapirotados para observar con detenimiento cualquier procesión no programada. Buscaron a alguien que pudiera investigar desde dentro, vieron más oportuno derivar las pesquisas a los legionarios que habían llegado desde la capital a pie para participar de los actos religiosos, pero su fe les impedía trabajar ese día por lo que ni cortos ni perezosos llamaron directamente al Ministerio del Interior. El ministro informó al juez de que había que abrir un expediente con los datos del supuesto hermanastro aparentemente no fallecido un día de procesiones en el pueblo de Agudo. El juez dio buena cuenta de todo en especial conferencia a la jefatura de la INTERPOL. Una infiltración con graves interferencias en el sistema de comunicaciones de la Comunidad Europea alertó de un urgente conflicto a los servicios secretos de seguridad que rápidamente movilizaron por prevención del sistema a una comitiva de cascos azules que en pocas horas, camuflados de paisano, se personaron entre los religiosos y pacíficos lugareños. Los espías informáticos del Pentágono comprobaron que la OTAN europea había desplegado sus fuerzas sin su consentimiento en un diminuto pueblo del centro de España y en un visto y no visto implicaron directamente a la CIA para que abriera el expediente X de la búsqueda del muerto español aparentemente no enterrado por no existir, reportándolo al ministro de defensa norteamericano. Éste a su vez despertó al presidente en plena noche para que recibiera al instante toda la información relativa a aquella pequeña villa española. Sus asesores recomendaron implicar de urgencia al departamento de fenómenos paranormales y extraterrestres de la NASA para que tuvieran constancia de aquel enigmático acontecimiento cuanto antes…
Labordeta aquel día había acudido al lugar a tomarse un cocido castellano y viendo el movimiento atípico de aquel jueves santo realizó un interesante reportaje que por inusual y extraño decidió no obstante reportar a los Cuerpos de Seguridad del Estado. Mientras redactaba y describía los hechos vio cómo llegaban unos F-52 a un improvisado aeropuerto erigido entre los campos de trigo. Nadie era consciente de que aquella anciana de pañoleta negra que se persignaba desde el balcón de su casa tenía a pocos metros de sí circundando un avión Phantom antirradares. Los rusos activaron su sistema de defensa estadounidense, programado para detectar si alguna aeronave espía ilocalizable se ponía en movimiento. Vía Satélite situaron ipso facto en el mapa aquel punto de la geografía de la España profunda. Al enterarse de que era una búsqueda de carácter paranormal no resuelta decidieron apartar la fría guerra y colaborar con el Pentágono. El FBI estuvo de acuerdo y aceptó la ayuda de los expresamente enviados agentes secretos rusos recibiéndoles con una calurosa bienvenida. De igual modo por las buenas relaciones del FBI con la INTERPOL finalmente llegó a oídos de los países no sujetos a ningún tratado internacional el enigmático suceso de la desaparición de un no- desaparecido en las entrañas españolas por lo que llegado el caso se ofrecían sin miramientos a desplegar sus agentes y sus fuerzas de inmediato en aquel diminuto pueblo.
Después de meses y meses de trabajo y de cooperación internacional seria y exhaustiva quedaron despejados misterios de la Historia antaño irresolutos. Se despacharon de manera totalmente confidencial los escrupulosos e ingentes datos relativos al magnetismo del Triángulo de las Bermudas, así como los del asesinato de Kennedy y de Marilyn, que fue inducida al suicidio por celos. De igual modo se concretó el paradero de Elvis, los rusos confirmaron sus sospechas de que fue Kubrick el que filmó el alunizaje de 1969, se puso a buen recaudo el Santo Grial, se aceptaron en el mapa cósmico los puntos donde hay otras vidas inteligentes, se encontró el helicóptero de David Coperfield y se especificó la manera en que escapó de Alcatraz, se pudo averiguar cómo los indígenas habían realizado figuras observables solamente desde una altura demasiado considerable, se encontró por fin el eslabón perdido gracias a las excavaciones en el interior de la península…
Todo absolutamente todo quedó solventado, gracias a aquel descomunal intercambio internacional de información y fuerzas. A partir de ese momento, no habría nunca más un misterio en la Historia de la Humanidad que no pudiera ser desentrañado. Los habitantes terrestres se podían acostar de por vida con una sensación de absoluta seguridad y certidumbre verdaderamente impensable en siglos anteriores. Solamente, a pesar del mayor despliegue de medios mundial jamás perpetrado, iba a permanecer para siempre abierto el peliagudo caso del agudo pueblo de Agudo.