La pena doliente se deshace
por un amor que lo despierta todo.
La vida se obstina a su paso
entre marmóreas actitudes.
Amor de misiva espontánea
que va transmutando historias,
ante la mirada maravillada
de amantes que no se entienden.
Arrastrados por la inercia que mece
sus pobres vidas, tocadas de amor aleve
que redescubre almas.