lunes, 29 de septiembre de 2008

Puericia

La vida, transcurrir
liviano y raso todavía
se abre como un abrazo
de cielo y luces.
Sin huella de desencanto,
librados de certezas,
sin ninguna sutileza
despiertan amaneceres llanos.
Su fuerza temeraria
descubre un mundo virgen
que vive invulnerable
a la verdad oculta.
Despejando brumas, silenciando truenos,
abrigando fríos, encendiendo claros,
navegando sueños...