sábado, 31 de octubre de 2009

La generación de Nunca Jamás

Hemos crecido con la democracia y tuvimos una buena infancia, en una sociedad post franquista bien definida.
Paulatinamente, aquel contexto social se ha ido diluyendo hasta el punto de que hoy por hoy ocupamos un estatus muy ambiguo en el conjunto de la sociedad. Una sociedad hiperconsumista de valores engañosos que nos ha llevado a una crisis sin precedentes, como dice Lipovetski "nos produce un número de decepciones continuadas", falsas realidades de insatisfacción casi asumida, porque no se corresponde la vasta oferta de estímulos con el poder adquisitivo ni con el tiempo o ritmo vital. Esta cultura bicéfala nos ha intentado desorientar. No obstante, responsablemente la mayoría de nosotros ha estudiado y se ha esforzado, compitiendo como nunca por un buen trabajo. La realidad es que no hay sitio para todos, gran parte sigue con sus padres, por ello nos denominan la generación Peter Pan. Aparte, con la grave crisis, sumada al apogeo de los divorcios, muchos han vuelto porque en realidad estaban endeudados y no independizados. Por eso somos la generación de Nunca Jamás, porque nunca jamás tendremos un trabajo estable y nunca jamás pagaremos del todo la hipoteca...

Lo más grave es que en el caso de que tuviéramos todo éso resuelto, pertenecemos a un sistema, muy estudiado por los poderosos, que no sabemos hacia dónde nos lleva y para colmo hay pocas voces que lo intenten reestructurar. Tal vez la crisis sirva para obligarnos a reflexionar y nos ayude a reaccionar activamente abandonando nuestra pasividad...